Sobre mí

Mi nombre es Aitor Laviña Pardo.

de la imagen al comportamiento

Mi Camino hacia la Psicología

Nací en Huesca, aunque actualmente vivo en Madrid. Podría decirte que siempre tuve muy claro que me quería dedicar a la psicología, pero comenzaría engañándote. Realmente empecé mi vida laboral en cuestiones alejadas a la Psicología, concretamente en el mundo del vídeo y de la música. Fue más tarde cuando vi que gran parte de mis inquietudes en esos mundos, por raro que suene, pertenecían más al terreno psicológico y filosófico que al audiovisual.

Durante gran parte de mis estudios combiné una vocación teórica con la idea de dedicarme a la psicología aplicada. Mis inquietudes eran (y son) también académicas, enfocadas al  terreno de la investigación psicológica. Más adelante, cuando conocí la obra de ciertos autores y estuve en contacto directo con la práctica clínica, me reafirmé en mi intención de dedicarme a la psicología sanitaria y así terminar graduándome con mención en psicología de la salud.

Desde entonces, mientras trabajo en distintos centros de forma independiente, presencial u online, he seguido formándome en el campo del Análisis Funcional del Comportamiento y en la terapia para adultos.

formación

  • Nº de colegiación: M-41783
  • Grado en Psicología con mención en la salud. (UNED).
  • Máster en Psicología General Sanitaria (UAX).
  • Máster en Análisis Funcional del Comportamiento (SAVECC).
  • Experto Universitario en Terapia Integral de Pareja (UFPC).
  • Especialista en Trastornos de Ansiedad (AEPSIS).
  • Formaciones diversas en Terapia de Conducta (ITEMA).
  • Formación superior universitaria en Trastornos de personalidad (UCAM).
  • Formaciones en Terapia de Aceptación y Compromiso (Psicoflix-CIAC).
  • Formación sobre la Telepsicología y la práctica de la psicología online (ITACA).
  • Continuamos formándonos…

filosofía de trabajo

Por qué Tanto Monta

Se cuenta que, cuando Alejandro Magno fue desafiado a intentar desanudar el nudo de Gordio, conocido por ser imposible de desatar, el emperador decidió atravesarlo con su espada, diciendo «poco importa cómo desatarlo». Siglos más tarde, Fernando de Aragón hizo célebre este lema de Alejandro, con las palabras «tanto monta cortar como desatar». Hoy en día, hablamos de un nudo gordiano para referirnos a una situación de difícil solución… como ciertos problemas psicológicos.

El nudo, por su estructura y forma, simboliza la tensión, y tirar de cualquiera de los cabos de la cuerda aprieta todavía más la atadura. Los “nudos” que se van formando en la vida de cada persona cumplen una función, porque cada uno de los cabos de la cuerda “que nos ata” tienen su sentido. A veces nos sentimos atrapados en situaciones que no podemos desliar. Esto puede endurecer el nudo y cansar a quienes intentamos desatarlo, pero desprendernos de él de cualquier manera puede hacer que se caiga lo que la cuerda estaba sujetando.

Si hacemos nuestra la expresión tanto monta… no es porque creamos que de cualquier manera se puede resolver cualquier problema.  Es para resaltar que, casi de cualquier manera, las personas nos enredamos. Entender cuál es nuestro nudo y el sentido en el que se montan sus cabos nos dirá si es mejor cortarlo o desatarlo. Entendiendo por qué nos comportamos como nos comportamos, sabremos de qué forma resolver el desafío. La verdad psicológica es una verdad pragmática. Alejandro Magno no hubiera cortado el nudo si hubiera podido desatarlo.